Chuang Tzu, siglo IV antes de Cristo
“Una mañana el principe Wu y todo su cortejo tomaron una embarcación para dirijirse hasta La montaña de los Monos. Cuando llegaron, todos los monos huyeron despavoridos y se refugiaron en la copa de los arboles.
Un mono, no obstante, permaneció tranquilo sin demostrar miedo, luego se balanceó de rama en rama demostrando una gran habilidad y agilidad: ¡una brillante exhibición!
El principe le disparó una flecha al mono, pero este con gran destreza cogió la flecha en pleno vuelo. Acto seguido el principe ordenó a todos sus seguidores que le dispararan en conjunto.
En un instante el mono, acribillado a flechazos, cayó muerto.
Entonces el principe se giró hacia su acompañante Yen Pu’i y le preguntó: “¿Viste lo que ocurrió?, y continuó:”Ese mono hizo despliegue público de su inteligencia. Confiaba en su destreza y habilidad para no ser alcanzado por las flechas. Recuerda siempre esto: ¡cuando trates con los hombres nunca despliegues tu inteligencia ni tus habilidades, no te apoyes en tu discusión ni en tu talento!”.
Cuando regresaron a casa, Yen Pu’i se dedicó a estudiar con un sabio maestro que le enseñó a despojarse de todo aquello que le hacía destacarse.
Poco tiempo después nadie en el reino podía catalogarlo o definirlo, ni sabían qué pensar de él. Con el tiempo, fué cada vez más anínomo para la mayoría de las personas del reino, sin embargo desde su anonimato ejercía gran influencia sobre los líderes y las personas públicas.”




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